viernes, 23 de marzo de 2012
La decisión mas sencilla de nuestras vidas
Fuera hacia frío, el día había amanecido gris y a media tarde comenzó a caer una leve llovizna que ensombreció las calles de la gran ciudad dandole el aspecto deprimente que se observaba desde la ventana del ático. Por una rendija se colaba el frio en el interior de la oscura habitación aunque no parecia importarle al observador que sopesaba el arma en las manos.
En la habitación, desordenada, la unica luz que sobrevivía era la emitida por los carteles luminosos de la calle. El observador se separó del ventanal y se acercó a una mesa sobre la que se podian distinguir una hoja de papel y un boligrafo. Se sentó en un comodo butacon y sin pensar comenzó a escribir aquello sobre lo que pensó durante toda la mañana.
Se quedó observando su obra unos diez minutos y finalmente alzó el arma y con un "Click" hizo retroceder el percutor. Mientras una lágrima rodaba por su mejilla, dio un último vistazo al mundo a través del cristal y metiendo el cañon en la boca, presionó el gatillo.
Con un estallido sordo, su vida se esfumó dejando como pruebas de su existecia un cuerpo ensangrentado e irreconocible y una hoja de papel cuyo contenido quedó emborronado por la salpicadura de sangre; ilegible.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario